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Viento Solar, Aurora Boreal

En un concierto de sincronía admirable en el que discurrieron nada menos que 18 canciones, Altocamet presentó anoche su sexto álbum Más allá (Casa Del Puente Discos, 2014). A pesar de la lluvia, la fiel concurrencia disfrutó la antesala con Sobrenadar y ante la concisión de los marplatenses pidió más: “Usted lo pide, usted lo tiene”, todos complacidos en una velada para la memorabilia con el confirmado adalid de la modernidad musical sudamericana.

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“Suena la lluvia y absorbe todo / baila desnuda para nosotros” cantan los versos de “Es un sueño”, último track de Más allá, objeto de la cita de anoche en el ND Ateneo. La sala lucía casi repleta de asistentes a un rito que no declinó ante el temporal: a las 21.15 Sobrenadar, el dúo integrado por Paula García y Javier Medialdea, ejecutó un continuum atmosférico (literalmente un puñado de canciones sin cortes) y de perfecta simetría, terciando el aire con multicapas de sonido onírico y espectral.

Cuando dieron las 22.00 el telón corrió con prisa y entre denso humo en contraste con luces saturadas Pedro, Canu, Mariana y Fabián abrieron el concierto con “Caudal”, pasando de la alternancia de dos voces entre acordes ambientales a una mesurada electricidad. Como sucedió ya en el disco Dulce calor, los versos suenan con un cariz dramático sublime y la música, deja la comodidad modular para elevarse en el espacio y desde allí provoca un contacto físico ineludible con los espectadores.

En este clímax se sucedieron “Los dos” y “Somos tornado”, un portal de ingreso a Más allá, realzado por las imágenes de Gisela Faure, intercambiando composiciones figurativas y geométricas sintéticas con escenarios de la naturaleza. Fabián y Canu optaron por el recambio instrumental al momento de tocar el mántrico “Te invito” y al pie llegaría Fer Nalé para despuntar el bajo en “Tensión eléctrica”, balada con la seña Altocamet en sintes, con la voz de Mariana al frente, esgrimiendo sutiles ademanes.

El público que llegó recientemente al repertorio de los marplatenses pudo saciarse con “Umbral” y “Caminos perfectos”, promediando un concierto de intensidad rítmica desbordante, propiciada por el exquisito tempo y precisión de Pedro Moscuzza y una escalada de layers disipada al infinito. Para los fanáticos de primera hora llegó “Tilos diagonales” de la preciada ópera prima VeladaBristolCasino, con algo de spoken word, abandonando el primigenio matiz trip para ceder al dub ríspido de pliegues digitales.

Para ofrecer “Mística del agua” ingresó Iván Díaz Mathe de Nairobi con un severo fraseo lindante al ragga, replicado por la voz de Canu. La versión de “Dulce calor” exhibió al grupo en su mejor faceta de “the dreamers”, la ensoñación melodiosa en su máxima expresión. Luego sobrevino un surtido exquisito con “Más allá”, “Es un sueño” y los cortes de difusión “Aurora boreal” y “Amazona” para finalizar el encuentro.

Por fortuna los aplausos tomaron la justa medida para vivar a Altocamet y silbidos halagadores para Mariana mediante, el cuarteto se apostó elegantemente con “Mitad del viento”, “Disipa dudas” y “Son sonidos” -ambos de Dulce calor”, nuevamente con el aporte de Nalé en el bajo, prodigando excitación. El cierre definitivo fue en tándem con “Te espero” y la altisonante “Instantánea” de Manzana de metal, decorada por Canu con delicados gestos hacia el cielo y una arenga sincronizada entre Fabián y Pedro.

En el imaginario de diferentes culturas el ‘más allá’ es el carácter que trasciende nuestra vida finita, con la promesa divina de entrar en comunión con un estadío superior al que profesa la materialidad. Altocamet ha logrado emular a través de los sonidos una instancia profunda, que en apariencia de canción, provoca una experiencia sensorial que se aleja de este mundo para dar pie a otros escenarios elevados: “ante el viento solar / la aurora boreal nos muestra / que estamos protegidos”.
Bienvenidos al Más allá.

Ricardo Cabral


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